Imperfecta pero única

Virtudes espirituales

El monje que vendió su Ferrari

Una fábula sobre alcanzar nuestros sueños y cumplir nuestro destino
por Robin S. Sharma

“Estás sentado en mitad de un espléndido y exuberante jardín.El entorno es extraordinariamente tranquilo. Piensa que tienes todo el tiempo del mundo para saborear este oasis. Al mirar alrededor, notas que en el medio del jardín hay un faro rojo de seis pisos de alto. De pronto, la puerta del faro se abre y aparece un luchador de sumo japonés, vestido con un cable de alambre rosa, que avanza indiferente hacia el centro del jardín. Pero, de pronto, se encuentra un reloj que alguien dejó olvidado muchos años atrás. Resbala y cae al suelo. Tras quedar inconsciente, despierta. Se incorpora y mira hacia la izquierda. A través de las matas que bordean el jardín observa un largo y serpenteante camino cubierto por millones de diamantes. El luchador se siente impulsado a tomar dicha senda y así lo hace. Ese camino le lleva hasta la alegría perdurable y la felicidad eterna”.

Un jardín extraordinario

Primera Virtud: dominar la mente

El jardín simboliza la mente. Si cuidas de tu mente, si la nutres y cultivas como si fuera un jardín, florecerá más allá de tus expectativas. La mayoría de las personas llena el jardín de su mente con residuos tóxicos: preocupaciones, ansiedades, nostalgia, cálculos sobre el futuro y los miedos que estos alimentan. La preocupación priva a la mente de gran parte de su poder y, antes o después, acaba dañando el alma. En vez de concentrarse en las cosas buenas y cómo hacer que todo sea mejor, la mayoría de las personas son cautivas de sus respectivos pasados. De ese modo permiten que las preocupaciones priven a su mente de su fuerza vital. Estas personas no se dan cuenta de que administrar la mente es administrar la vida y, por tanto, la calidad de la vida viene determinada por la calidad de los pensamientos. En todo hay una lección que aprender. Cada experiencia, incluso la peor, brinda una lección.

Tres técnicas para dominar la mente:
Corazón de la rosa: tomar una rosa fresca y mirarla en un entorno silencioso, sin permitir la distracción de otros pensamientos. Realizar a diario para que nuestra mente se fortalezca y discipline.

Pensamiento opuesto: cada vez que nos aceche un pensamiento negativo, debemos sustituirlo por uno positivo. Este ejercicio nos permitirá librar la mente de preocupaciones y otras influencias negativas.

Secreto del lago: visualice imágenes mentales de todo lo que queremos ser, tener y alcanzar en la vida. La mente tiene el poder magnético de atraer todo aquello que deseamos

“El secreto de la felicidad es simple: averigua qué es lo que te gusta hacer y dirige todas tus energías hacia ello. Haciendo esto, la abundancia iluminará tu vida y todos tus deseos se
cumplirán sin esfuerzo”.

Enciende el fuego interior

Segunda Virtud: perseguir el propósito

El faro simboliza el propósito de la vida. El propósito de la vida es una vida con propósito. Definir claramente nuestras prioridades en cada aspecto de la vida jugará un papel parecido al del faro: orientación y refugio ante los malos tiempos. Los verdaderos esclarecidos saben lo que quieren.
Descubrir y luego llevar a cabo la meta de tu vida brinda una satisfacción duradera. La felicidad verdadera se consigue trabajando constantemente para alcanzar tus objetivos y avanzar hacia la dirección que te has fijado. Fijarse objetivos claramente definidos en lo personal, profesional
y espiritual, y luego tener el valor de obrar en consecuencia.

Técnicas para perseguir nuestro propósito:
1. Autoexamen: concéntrese al máximo en descubrir su verdadero yo. Descubra sus habilidades particulares y qué le hace verdaderamente feliz. Esto le permitirá enfilar sus energías hacia la consecución de sus sueños.
2. Cinco pasos para alcanzar objetivos:
2.1. Formarse una clara imagen mental del resultado.
2.2. Someterse a presiones positivas: por ejemplo, el compromiso público.
2.3. Nunca fijarse una meta sin fijar un plazo para lograrla.
2.4. Aplicar la “regla mágica del 21”: para que un comportamiento nuevo se vuelva un hábito, es preciso repetirlo durante 21 días seguidos.
2.5. Disfrutar de todo el proceso.

“Nunca olvides la importancia de vivir con júbilo desbordante. Nunca descuides la exquisita belleza de todas las cosas vivas. Hoy, y el momento que compartimos, es un regalo. Céntrate en tu propósito. El universo se encargará de lo demás”.

El viejo arte del autoliderazgo

Tercera Virtud: practicar el kaizen

El luchador de sumo japonés simboliza el kaizen, es decir, mejorar constantemente. Para mejorar nuestro mundo exterior (salud, relaciones, finanzas, etc.) debemos mejorar nuestro mundo interno: el éxito empieza por dentro. El modo más eficaz de conseguirlo es mediante la práctica de una continua autosuperación. El autodominio es el ADN del dominio de la vida. No basta con mejorar la mente sin cultivar nuestras cualidades físicas. Asimismo, no basta mejorar nuestro cuerpo y mente sin nutrir el alma: el resultado sería una constante insatisfacción y vacío. El esclarecimiento se logra mediante el cultivo constante de la mente, el cuerpo y el alma.

Técnicas para practicar el kaizen:
1. Hacer lo que nos dé miedo:
1.1. Haga un inventario de sus temores.
1.2. Reflexione sobre qué le está impidiendo llevar la vida que quiere llevar.
1.3. Afronte los temores con decisión: por ejemplo, si teme hablar en público, dé 20 conferencias.
1.4. Atrévase.
2. Los diez rituales de la vida radiante:
2.1. Ritual de la soledad: asegúrese de incluir en su vida diaria un período de paz.
2.2. Ritual de fisicalidad: hacer ejercicios diariamente: cuidar el cuerpo es cuidar la mente.
2.3. Ritual de la nutrición: adoptar una dieta vegetariana (la carne es un alimento muerto): como nutres tu cuerpo, así nutres tu mente.
2.4. Ritual del saber abundante: convertirse en un alumno de la vida: aprender, expandir la mente y leer mucho.
2.5. Ritual de la reflexión personal: dedicar un rato a la contemplación: así conoceremos nuestros talentos escondidos.
2.6. Ritual del despertar anticipado: levantarse con el Sol y empezar bien el día: bastan seis horas de sueño.
2.7. Ritual de la música: escuchar música: es un gran agente motivador.
2.8. Ritual de la palabra hablada: repetir una frase varias veces para conseguir motivación: por ejemplo, “Soy fuerte, capaz y tranquilo”.
2.9. Ritual del carácter congruente: cultivar las virtudes: laboriosidad, compasión, humildad, paciencia, honestidad y coraje.
2.10. Ritual de la simplicidad: llevar una vida sencilla.

“El universo favorece a los valientes. Cuando decidas elevar tu alma a su más alto nivel, la fuerza de tu alma te guiará a un lugar mágico repleto de valiosos tesoros”.

El poder de la disciplina

Cuarta Virtud: vivir con disciplina

El cable de alambre rosa simboliza el poder de la disciplina. Un cable está formado de muchos y diminutos alambres. Cada uno de estos, por sí solo, es fino y frágil; pero todos juntos suman más que sus partes, de forma que el cable es más fuerte que el hierro. Para tener una voluntad de hierro, es preciso ofrecer pequeños tributos a la virtud de la disciplina personal. La disciplina se logra realizando constantemente pequeños actos de coraje. La fuerza de voluntad es la virtud esencial de una vida realizada, pues sólo con disciplina, coraje y dedicación podemos hacer exactamente lo que queremos.

Técnicas para vivir con disciplina:
1. Mantras/Visualización creativa: repetir al menos 30 veces al día: “Soy más de lo que aparento, toda la fuerza y el poder del mundo están en mi interior”. Buscar un sitio tranquilo e imaginarse obrando como Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta, mientras repite el mantra.
2. Voto de silencio: guardar silencio, por ejemplo, durante todo un día. Esto refuerza la propia disciplina.

“Rechaza los pensamientos débiles que se hayan colocado en el palacio de tu mente; verán que no son bienvenidos y su única opción será marcharse”.

La más preciada mercancía

Quinta Virtud: respetar el tiempo propio

El reloj representa el tiempo. El tiempo se nos escurre de las manos como arena. Aprovechar el tiempo sabiamente nos asegurará una vida rica y productiva. El tiempo es un recurso no renovable. Es importante planificar el trabajo y aprovechar el tiempo creativamente. Las cosas más importantes de la vida no deben ser supeditadas a las menos importantes; así pues, concéntrese en sus prioridades.
Estar ocupado no es excusa. Si no nos alcanza el tiempo, debemos simplificar nuestras vidas.

Técnicas para respetar el tiempo propio:
1. La vieja regla del 20: 80% de los resultados que consigues en la vida viene de sólo el 20% de las actividades que ocupan tu vida: es preciso moverse por prioridades.
2. Tener el coraje de decir “no”: no permita que los demás le roben tiempo.
3. La mentalidad del lecho de muerte: recordar siempre que este puede ser el último día de nuestras vidas, así que debemos aprovecharlo al máximo.

“El tiempo se nos escurre de las manos como granitos de arena, y ya no vuelve. Quienes emplean el tiempo sabiamente desde una edad temprana tienen la recompensa de una vida plena, productiva y satisfactoria”.

El propósito fundamental de la vida

Sexta Virtud: servir desinteresadamente a los demás

Las rosas amarillas recuerdan el viejo proverbio chino que dice: “La mano que te da unas rosas siempre conserva un poco de la fragancia”. Es decir, cuando trabajamos para mejorar la vida de los demás, indirectamente estamos mejorando la nuestra. La calidad de la vida se reduce en definitiva a la calidad de lo que uno aporta. Al elevar la vida de los demás, la vida propia alcanza las montañas más altas. Lo importante es vivir para dar.

Técnicas para servir desinteresadamente a los demás:
1. Practicar diariamente actos de bondad.
2. Dar a quienes lo piden.
3. Cultivar relaciones más ricas.

“La cosa más noble que puedes hacer es dar a los demás. Empieza a centrarte en tu propósito superior”.

El secreto de la felicidad de por vida

Séptima Virtud: abrazar el presente

Los diamantes simbolizan el gusto por las cosas más simples y el éxtasis que merecemos. Sólo se vive una vida realmente gratificante cuando logramos “vivir el ahora”: la felicidad es un viaje, no un destino. Podemos tener la vida que merecemos si nos damos cuenta de que el camino que estamos recorriendo está lleno de diamantes. Por otra parte, es importante no sacrificar la felicidad a expensas
de la realización: ¿qué sentido tiene subir los peldaños del éxito si te pierdes los primeros pasos de tus hijos? ¿Qué sentido tiene poseer la casa más grande de tu barrio si no tienes tiempo de crear un hogar? Finalmente, debemos saborear el viaje y vivir cada día como si fuera el último.

Técnicas para abrazar el presente:
1. Vivir la infancia de los hijos.
2. Practicar la gratitud.
3. Cultivar el propio destino.

“Todos estamos aquí por una razón especial. Deja de ser un prisionero de tu pasado. Conviértete en arquitecto de tu futuro”

1 Comentario

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    Trackback por please click the next web page — junio 24, 2013 @ 1:39 pm


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